Vínculos virtuales
¿NUEVOS MODOS DE VINCULACIÓN?

Por Lic. Enrique Ojám - Terapeuta de niños/adolescentes


El presente trabajo presenta algunas consideraciones acerca de los vínculos que se establecen de modos virtuales. Estas consideraciones surgen tanto de consultas hechas por parte de padres en el consultorio, como también de algunos relatos de pacientes adolescentes. En general las preguntas de los padres giraban sobre posibles efectos nocivos que conllevaran las largas horas que sus hijos pasan conectados a la internet o que esto pudiera significar que tuvieran dificultades para vincularse. Estas consultas despertaron mi interés en el tema y me llevaron a indagarlo
.

 

El primer punto a considerar es que un vínculo virtual es aquél que establecen dos o más personas en una sala de chat de la World Wide Web o comúnmente llamada internet. Esta, desde el punto de vista tecnológico, "es una red global que permite la interconexión de computadoras mediante un protocolo de comunicación. Esto conlleva la capacidad de acceder a los contenidos textuales y audiovisuales disponibles en las computadoras conectadas al sistema desde cualquier punto de la red" [1].
Mientras que el servicio de chat, es una aplicación de software que se basa en esta tecnología, permitiendo que dos o más personas puedan intercambiar texto, audio y/o vídeo utilizando como medio la red global de computadoras conectadas a este sistema. Las salas de chat suelen ser temáticas y variando sus propuestas desde los deportes, el sexo, el entretenimiento, etc. hasta temas políticos, de actualidad, científicos, etc.Es decir cualquier PC del mundo con acceso a la World Wide Web puede ser medio para que dos o más personas se contacten virtualmente de acuerdo a sus intereses.

Este sistema tiene usos ilimitados, por lo que la cuestión presenta cierta complejidad.
En un principio tenemos dos posibilidades; pensar en un chat destinado a profesionales, en el cuál, por ejemplo, dos médicos -uno de Canadá y otro Argentino- pueden utilizar periódicamente esta vía para intercambiar nuevos hallazgos en la investigación contra el cáncer. Desde esta perspectiva no podemos decir -per se- que éstos profesionales tengan dificultades para vincularse, y por ello lo hacen por medio de internet. Por el contrario pareciera que usan éste medio de comunicación para estar actualizados, achicando distancias y abaratando costos; por otro lado, miles de adolescentes de diferentes partes del mundo pasan largas horas diariamente en salas de chat como su "programa del sábado por la noche". Desde este punto de vista la cuestión merece ser pensada más allá del acto comunicativo.

En la actualidad encontramos una serie de transformaciones en las significaciones imaginarias sociales que, entre varias otras mutaciones, encontramos que los vínculos que se establecen hoy en día tienden a ser más lábiles y efímeros. Como describe Lipovetsk [2], estas transformaciones producen subjetividades centradas sobre si mismas, preocupadas por el placer y la realización personal a través del consumo.
El aislamiento, la labilidad de los lazos sociales y la sensación de vacío parecen caracterizar al individuo de fines del siglo XX y principios del siglo XXI.

Asimismo se puede observar, también, una idea de libertad psicologizada donde prima el "qué siento" [3] en el marco de una sociedad fundamentalmente individualista basada en el tiempo real -como se denomina la noción de temporalidad que pregona vivir en el "aquí y ahora"-. En este mismo sentido encontramos que el chateo es una práctica que presenta como características centrales el anonimato, la soledad y el individualismo que se imponen al momento que el sujeto se sienta frente a un monitor. Estas características -singulares y propias de esta práctica- y crea las condiciones de posibilidad para que estos vínculos se desplieguen en el terreno de la premisa "todo, aquí - ahora y ya".
En la mayoría de los casos los usuarios de este tipo de sistema no saben muy bien lo que buscan en él [4]. Sin embargo miles de jóvenes pasan varias horas por día en las salas de chat y rara vez contactan con la/s misma/s persona/s que el día anterior sino que usualmente participan de conversaciones multitudinarias donde la escena y secuencia del diálogo la mayoría de las veces queda perdido por la polifonía de voces, superposición de textos y mensajes cruzados.

La otra característica saliente es que esas personas conectadas juegan a un juego de roles donde son lo que dicen ser en ése momento, sin importar como son afuera del mundo virtual, sólo importa ese momento. Y desde ese acuerdo tácito despliegan un vínculo sin importar-cuestionar ni su durabilidad ni su sinceridad. Aparentemente lo importante en éste juego virtual es que ambas personas estén jugando al mismo juego. No importa que una chica no sea la rubia escultural que dice ser, sino que en ése momento cree serlo y en consecuencia se comporta como tal. A modo de ejemplo el portal "El Sitio" promocionaba televisivamente un servicio de contactos personales con una pareja sentada en un banco de plaza diciendo ella que era Rubia de ojos celestes y medidas 90-60-90; y él morocho de ojos verdes, flaco y muy buenmozo. Obviamente distaban mucho de parecerse a la descripción dada, pero lo eran por ese instante.

En este punto los interrogantes se renuevan. Habrá que pensar los efectos en la subjetividad que este tipo de lazo social implica y también habrá que prestar atención al modo de posicionarse de cada sujeto frente al otro. Está demás decir que Internet favorece estos nuevos modos lábiles y atemporales de vinculación entre las personas. Por último, queda abierto un nuevo interrogante para continuar pensando ¿Se establece vínculo con la computadora?.ø

(1)
Bongiovanni, M. "Una nueva forma de comunicación" en Amado Suárez, A. y Col. Comunicación y nuevas tecnologías. Las relaciones públicas en internet. Dto. de publicaciones UCES. Buenos Aires. En Prensa.

(2)
Lipovetsky, Gilles: La era del vacío, Ed. Anagrama, Barcelona, 1983

(3)
Fernández, A. M. "El niño y la tribu" en Fernández, A. M. y Col. Instituciones estalladas. Ed. Eudeba. Bs. As. 1999

(4)
Wallace, P. La psicología de internet. Ed. Paidós. Barcelona. 2001

Acerca del Lic. Enrique Ojám
• Psicólogo de Niños y adolescentes I MN: 26948.
Diploma de Honor de la Facultad de Psicología, UBA.
Investigador formado de la Universidad de Buenos Aires en la problemática de jóvenes.
Profesor Concursado de la Facultad de Psicología, UBA.
Profesor del área de Psicología de la Universidad Nacional de Quilmes.
Autor de Capítulos de libros, Revistas Universitarias y científicas de la especialidad y revistas de divulgación.
Coordinador de talleres sobre violencia escolar y cohesión grupal en diferentes colegios.

 

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