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Luego
del comienzo de clases, en muchos casos llegan pronto las observaciones
de las maestras, 'aquel niño no presta atención en
clase', 'no comprende las consignas' o 'es distraído e inquieto'
Y entre las causas que originarán estas manifestaciones estarán
los problemas de visión. Según estudios recientes
realizados en España, citados por la doctora Alicia Ruíz,
profesora de la Universidad Europea de Madrid, el 30% de los chicos
con bajo rendimiento escolar presenta dificultades en la visión.
Es que el desarrollo crítico de esta capacidad ocurre entre
los dos y tres meses de vida, y culmina a los ocho años.
Por eso, la detección temprana de posibles problemas, es
muy importante.
La
capacidad de aprendizaje está altamente condicionada por
el aspecto visual ya que a pesar de que la audición y la
concentración son esenciales, un 80% de lo que se aprende
entra por los ojos. De acuerdo a datos de la Organización
Mundial de la Salud, constatados también por estudios realizados
por la Fundación Oftalmológica Hugo D. Nano en la
Argentina, el 6% de los chicos en edad escolar tendrá problemas
con su vista, aunque la cifra podría ser mayor. De hecho,
desde el 2001, a través del programa de detección
de problemas en la vista " ¿A ver qué ves?",
de los ministerios porteños de Salud y Educación,
se atendieron a más de 81.000 alumnos de primer grado y se
recetaron casi 14.000 pares de anteojos. En ese lapso se detectó
que un 14% de los chicos revisados sufrían algún problema
en la vista. La mitad, astigmatismo; y el resto miopía, hipermetropía
y otras patologías. Los especialistas del plan destacaron
que hubo casos de chicos que parecían tener problemas de
aprendizaje, pero que en realidad veían mal. Al ponerse los
anteojos, empezaron a sacarse buenas notas.
"Detecté
que mi hija tenía problemas de visión cuando cumplió
año y noté que se le desviaba un ojito. Antes sólo
nos llamó la atención que siempre abría mucho
los ojos, por lo que decíamos que tenía cara de asombrada,
pero en realidad no veía bien", explicó a Carla,
mamá de Antonella de 5 años. Y agregó: "Le
hicieron un fondo de ojos y otros chequeos y nos enteramos que tenía
hipermetropía como su abuela y su tío. Le recetaron
anteojos y la primera vez que vio los dibujitos animados con ellos
puso cara de asombrada, pero esta vez porque veía bien".
Los chicos, explica el doctor José María Múgica,
Médico Oftalmólogo especializado en Oftalmopediatría,
"no tienen parámetro de referencia visual previa. Es
decir, no saben como es ver normal. Ellos ven como ven y como han
visto toda su vida. La única forma de conocer y saber realmente
como ven es por medio de una revisión oftalmológica
donde se toma la agudeza visual entre otros exámenes".
Por
eso es tan importante, destacan los especialistas, capacitar a padres
y maestros para estar atentos a los primeros síntomas. Hay
que tener en cuenta ciertas señales como: frotarse los ojos
en exceso, sentarse demasiado cerca de la televisión, enrojecimiento
constante, dolores de cabeza, dificultad para leer, sensibilidad
ante la luz, dificultad para enfocar, problemas para asir un objeto,
movimiento anormal de los ojos, lagrimeo constante, dificultad para
ver objetos en la distancia (pizarrón), cruzar o entrecerrar
los ojos. Los defectos visuales, destaca el doctor Múgica,
"pueden no sólo afectar el rendimiento en la escuela
sino también delinear personalidades o actitudes. Entre las
alteraciones más comunes que afectan a los chicos figuran
la Miopía, la Hipermetropía y el Astigmatismo".
La
Miopía es la dificultad para ver de lejos . "Es común
que los miopes desarrollen una personalidad más tranquila
y prefieran realizar actividades de cerca como los juegos de mesa
y la lectura. La Hipermetropía es la dificultad para ver
de cerca y se manifiesta a través del cansancio visual, dolores
de cabeza y enrojecimiento de ojos. El hipermétrope suele
elegir actividades al aire libre en grandes espacios, ya que se
trata de chicos más inquietos", aclara. El tercer problema
visual que más se presenta es el astigmatismo, que es cuando
el enfoque claro de los objetos se encuentra tanto cerca como lejos.
Para poder verlos claramente se entrecierran los ojos y producen
dolores de cabeza o mareos debido a que el ojo intenta compensar
el defecto con un esfuerzo muscular.
En
cuanto a la "ambliopía" u ojo perezoso, que es
la disminución de la visión en uno o ambos ojos, si
no se detecta y trata de manera temprana, no será posible
corregirlo luego con anteojos. Por lo tanto hay que estar atento
a los indicios que ofrecen los chicos: la postura para leer o hacer
la tarea, si se rascan los ojos, si lagrimean, si tienen dolores
de cabeza y mareos. También pueden tener una mala comprensión
de los textos, saltearse renglones, torcerse al escribir, o distraerse
con facilidad.
¿Cuándo
hay que llevar al niño al oftalmólogo? En OftalmoInfantil
explican que "cuando el niño tiene alguna molestia o
en los controles de rutina que se deben realizar aunque no tenga
problemas. Durantes el primer mes de vida, para descartar enfermedades
oculares graves y malformaciones (glaucoma y catarata congénita).
A los 7 meses (diagnóstico del estrabismo), a los 18 meses
(diagnostico del retinoblastoma, tumor intraocular mas frecuente
en la infancia), a los 4 años (agudeza visual y defectos
de refracción)". Luego, una vez cada año antes
de empezar las clases ya que la maduración del globo ocular
varía rápidamente.
Además,
hay que saber cómo cuidarlos en casa: fijarse que estudien
en lugares con buena iluminación es preferible con
luz natural y que se ubiquen, al menos, a 60 cm de distancia
de la computadora y de la televisión. En definitiva, hay
que realizar un trabajo conjunto de observación entre padres,
maestros y médicos para poder detectar aquellos problemas
visuales que pueden llegar a impactar radicalmente en el rendimiento
escolar y la conducta de los más chicos, destacan los especialistas.ø
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