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La evaluación
internacional PISA mide, cada tres años, el rendimiento de
jóvenes de 15 años en ciencia, matemática y
lectura y comprensión de textos. El último año,
en el que las pruebas llegaron a 400.000 alumnos de 57 países,
se puso énfasis en ciencia, área en la que el país
quedó ubicado en el puesto 51.
Comparativamente con 2000, la última vez que el país
participó en esta evaluación, los resultados han empeorado:
en aquel año la Argentina se situó en el puesto 34
en matemática -por encima de México, Chile y Brasil-
y en el 35 en lectura y comprensión de textos -delante de
Chile y Brasil-.
Para el nuevo
secretario de Educación, Juan Carlos Tedesco, los resultados
no sorprenden. "Estamos muy mal, especialmente en ese tramo
de edad, pero recordemos que PISA mide la historia educativa de
alumnos de 15 años, que ingresaron en el nivel medio en plena
crisis", dijo Tedesco. Y puntualizó: "Debemos fortalecer
el grado de responsabilidad del Estado Nacional, de los gobiernos
provinciales, de los docentes y de los padres, pero también
el de los alumnos".
Nuestros
hijos
Mientras los gobiernos de turno se ponen de acuerdo,
analizan las 'mejores' estrategias de capacitación y ponen
en marcha y contramarcha cambios y nuevos cambios..., nuestros hijos
transitan una escuela media muy distinta a la que conocimos sus
padres.
Este
fin de año he estudiado a la par de mi hijo mayor que terminó
felizmente su 7º año de ESB o 1º año de
ESB -todavía no me ha quedado claro-. Trasnochando junto
a él fui descubriendo diferencias respecto a los recuerdos
de mi época secundaria, y fue inevitable cuestionarnos '¿estos
cambios han mejorado el nivel educativo?... pareciera que la respuesta
ya la ha dado la evaluación PISA.
Me sorprendió
escuchar su explicación de cómo era el sistema de
las lecciones orales, o más bien diría, que él
se sorprendía ante mi explicación de cómo rendíamos
nosotros los orales en el frente, ante toda el aula que escuchaba
cada exposición en silencio sepulcral. Los chicos de secundaria
actualmente rinden sus orales sentados en una silla al lado del
escritorio del profesor donde le toman la lección mientras
el resto de sus compañeros, conversa, repasa o... Uno de
tantos cambios que ha sufrido la metodología de enseñanza
y estudio. Me pregunto por qué evitar la experiencia de un
adolescente de hacer una exposición frente a un grupo de
personas. Experiencia que la realiza dentro de un ámbito
de contención (con su profesor y sus compañeros de
estudio) y que lo va preparando para años futuros.
Nuestro sistema
fue muy exitoso en sus orígenes, escolarizó a millones
de argentinos, los formó para ser ciudadanos, les dio unos
saberes básicos, que les permitieron integrarse a la sociedad
y al mercado de trabajo. Pero ese modelo, que fue muy exitoso para
integrar y para socializar, hoy ya no lo es para mejorar aprendizajes
y aumentar los niveles de equidad. Tenemos
un sistema educativo que no reconoce esfuerzo ni logro alguno. Nos
quedamos sin "cuadro de honor". Todo parece igualado,
estandarizado, somos iguales más allá de los esfuerzos
que hagamos o de los resultados que obtengamos.ø
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