Problemas de conducta
Una tarea compartida

Por Lic. Anahí de González - Psicoanalista de niños

 

 


Cuando se dice que un niño tiene problemas de conducta, se hace referencia a una amplia gama de dificultades: desde la más sencilla rebeldía a, por ejemplo, la imposibilidad de convivir socialmente o de respetar cualquier tipo de autoridad.

 

Quisiera invitarlos a una reflexión: cuando los niños no aceptan reglas establecidas, desconocen las necesidades de sus compañeros, no escuchan a sus maestros, ejercen violencia, etc., lo primero que es conveniente hacer, es establecer un profundo diálogo con el maestro, para pensar estrategias conjuntas y coordinadas, entre familia e institución, para resolver el problema.
Podría suceder que la conducta se encuentre alterada provisoriamente por algo sucedido en la casa, un cambio importante, excesivo cansancio, la muerte de un familiar, etc., y se requiera del acompañamiento y la paciencia de papás y maestros para resolver ese desacomodamiento.
Podría suceder, también, que los problemas de conducta provengan de la inexperiencia de los papás para ajustar límites, disponer de los tiempos que los chicos necesitan para ser escuchados, la interferencia de parientes en el vínculo, preocupaciones laborales o económicas, etc.
A veces el acostarse siempre tarde, o las tareas excesivas, la falta de horarios organizados, incrementan el malhumor y la irritabilidad y predisponen conductas agresivas en el niño.
Es en todas estas circunstancias u otras, que el maestro tiene que pensar estrategias para enfrentar los problemas que se plantean, siempre contemplando las diferentes personalidades de los alumnos, ya que, por ejemplo, hay niños que por su naturaleza requieren de una intensa actividad física y otros disfrutan más de tareas artísticas o intelectuales.
Pero sea lo que fuere, que altere la conducta del niño, es aconsejable que en una primera instancia y por un lapso sostenido de tiempo, se intenten distintas intervenciones pedagógicas que proponga el colegio conjunta y dialogadamente con los padres, para que el trabajo propuesto por la institución se continúe en la casa. Esta tarea requiere la observación, la reflexión en padres y docentes. La escuela necesita confiar en sus herramientas para educar y los padres necesitan confiar en el conocimiento que tienen de sus hijos y las cosas que le pasan y en los valores que les transmiten.
Si después de estos intentos, no se nota mejoría en el problema, habría que acudir a una consulta psicológica. Esta puede consistir en orientar a padres e institución sobre qué recursos se pueden implementar para resolver el inconveniente, o bien, llegado el caso, en última instancia, previo psicodiagnóstico, dar comienzo a un tratamiento.
Pero no hay que perder de vista y siempre hay que recordar, que la tarea de sostén amoroso y los valores fundamentales, son brindados por la familia y esta no tiene reemplazo; así como la tarea educativa y formadora es de la escuela y la tarea orientadora y curativa del psicólogo.
Todos tienen una responsabilidad que asumir y, en lo posible y para bien del niño, la tarea debe complementarse y desarrollarse en armonía.
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Acerca de la Lic. Anahí de González
Psicoanalista de Niños I MN: 17533
Diploma de Honor de la Universidad del Salvador
Miembro Adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Postgrado en Teoría Clínica y Aplicaciones de las Técnicas Psicoanalíticas, Psicoterapéuticas y Diagnósticas. (Universidad de Belgrano).
Ex docente del Postgrado de la Universidad de Belgrano.

 

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