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No existe un
tiempo determinado para la adaptación; ésta puede
durar varios días, meses y no es igual para todos ya que
cada niño es diferente uno de otro. El jardín les
va a indicar a los padres un cronograma horario previsto para esta
etapa, pero este se adaptará de acuerdo a la evolución
del grupo y de cada chico en particular.
Hay que tener paciencia y reconocer la importancia de este período.
Pasarlo con éxito dependerá de las condiciones de
seguridad que los padres transmitan a sus hijos y el marco de contención
que brinde el jardín.
El período de adaptación generalmente se realiza con
la compañía de la mamá o el papá en
una primera etapa. Suelen empezar con una hora, hora y media la
primera semana e irán extendiendo el horario progresivamente
de acuerdo a la respuesta de los nenes.
La presencia de alguno de los padres es necesaria para que los chicos
sepan que mamá o papá están cerca por si lo
necesitan. En el caso que los padres trabajen, deberán buscar
una persona que pueda reemplazarlos y lo ideal es que sea siempre
la misma para que pueda seguir el proceso a diario. Esta persona
que reemplace a los padres debe estar segura también de la
decisión tomada para no trasmitir inseguridades a nuestro
hijo.
Toda separación genera temores y angustias, nuestro hijo
quizás llore, se aferre a quien lo lleva al jardín
para no entrar o haga rabietas al levantarse. Estas reacciones que
pueden parecer a primera vista 'el fin del mundo' son en realidad,
situaciones esperadas y normales. Es muy importante el diálogo
con el jardín. Tanto docentes como directivos saben cómo
afrontar estas situaciones y aconsejarán a los padres para
resolverlo.
El
período de adaptación de mamá y papá
Como una escena repetida, en el comienzo de clases, los grupos de
padres de jardín que se reúnen en la puerta del colegio
comentan una y otra vez: 'A mí me cuesta más que a
mi hijo'. Es que son tiempos de verlos crecer y aparece una mezcla
de alegría y tristeza.
Nuestros hijos comienzan un mundo nuevo, conocerán amigos
y una maestra que jugará con ellos, les enseñará
canciones y será el nuevo tema de conversación a diario:
'la seño dice
'
Esto a los padres (sobre todo a nosotras, las mamás) nos
enfrenta con la idea de que ya no nos van a necesitar como antes,
y en realidad, esto es maravilloso. Empiezan a transitar su propio
mundo, a cumplir roles en sociedad y por supuesto que allí
estaremos para acompañarlos y compartir con ellos sus experiencias.ø
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