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Los
colegios reciben de los padres la misión de educar, guiar
a los hijos en la aproximación a los conocimientos y competencias
que la vida y la inserción social les requiere.
A
partir del ingreso a la escuela, los chicos deben moverse en una
organización que tiene diferencias con el mundo familiar,
en el que, si bien hay reglas, predominan los vínculos afectivos
y adaptados al tiempo individual. Aún en los colegios de
enseñanza más personalizada, tendrán que adaptarse
a normas, horarios, reglas de convivencia, diferencias jerárquicas,
códigos, permisos y prohibiciones que toda organización
tiene.
Se
les requiere que se vayan incorporando gradualmente a una cultura
del trabajo y el esfuerzo sin la cual no podría existir aprendizaje.
Esto es válido para todas las edades, ya que cada etapa tiene
dificultades y expectativas de logro diferentes.
Afortunadamente,
muchos colegios han comprendido la importancia de crear un clima
de convivencia y estímulo en que se busca un crecimiento
social y afectivo que estimule la seguridad personal. Los chicos
tienen hoy, como nunca, posibilidades de enriquecer en la escuela
sus posibilidades creativas.
Pero,
para que el aprendizaje sea posible se necesita tiempo de trabajo,
concentración, continuidad en el esfuerzo, horas de estudio
Aquí es donde los colegios necesitan recibir de las familias
el apoyo necesario para poder cumplir la tarea que ellos mismos
y la sociedad les encomendaron. Un medio cultural que incita frecuentemente
a la transgresión, en el que la permisividad, el facilismo
y el todo ya son dominantes, en el que abundan los distractores
celulares, chat, juegos electrónicos y en el
que muchos programas que ven los chicos parecen creados para destruir
lo que la escuela construye, desgasta demasiado la tarea educativa.
En
este punto, a los padres les toca una responsabilidad muy seria:
actuar como filtro protector que fortalezca al colegio y le permita
ejercer su misión educativa valorando sus mensajes y aliándose
para crear una contracultura positiva. Se pueden sugerir algunas
acciones:
Elegir con cuidado el colegio que quieren e interiorizarse de sus
objetivos para poder sostener con coherencia sus demandas.
Conocer las expectativas de logro de cada etapa.
Enterarse de los problemas que afectan al grupo y participar
junto a otros padres en la búsqueda de soluciones.
Mantenerse en diálogo con directivos y profesores.
Seguir el proceso de aprendizaje de cada chico, procurar
que dediquen tiempo real a sus tareas, interesarse en los contenidos
estudiados y aportar apoyo de experiencia, material que enriquezca
el trabajo, etc.
Pero lo que más va a actuar sobre sus hijos va a ser la percepción
de que a sus padres les interesa lo que se enseña en el colegio,
lo valoran y apoyan a los que toman decisiones.ø
Acerca
de la Fundación Proyecto Padres
La Fundación Proyecto Padres surgió en 2002, con la
idea de reconstruir una sociedad que no solo atravesaba una profunda
crisis económica, sino también de valores.
Para llevarlo a cabo se centró en uno de sus pilares fundamentales:
los padres y su reponsabilidad en la generación de un mejor
futuro para sus hijos.
Son muchas las situaciones que hoy nos preocupan a los padres. La
realidad exige un compromiso: tratar de proponer alternativas entre
todos.
A través de la unidad de criterios en común, de la
difusión de valores, de la transmisión de mensajes
positivos, la Fundación quiere renovar la misión que
tenemos todos los padres: ser los primeros responsables de la educación
de nuestros hijos.
La
Fundación Proyecto Padres, propone brindar un lugar de encuentro
y un espacio a través de un conjunto de herramientas y soluciones,
desde un enfoque integral y abarcativo. Dando forma y lugar a una
necesidad de los padres: construir su propio "Proyecto de Padres'.
/ Más información: www.proyectopadres.org
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