Método Kumon: a la medida de cada alumno
Por Paula Coello publicado en Revista Colegios & Empresas

Nació en Japón en 1958 y llegó a Argentina a fines de los '90. Es un sistema de estudio individualizado que busca formar personas autodidactas. Sirve para desarrollar distintas habilidades, tanto en niños como en adultos.

 

 

 

Ni bien llega, Ramiro (9) entrega las tareas que hizo en casa a su orientador. A cambio, recibe otro cuadernillo con ejercicios que deberá realizar durante el tiempo que dura esa clase. El chico no está en la escuela ni con una maestra particular; es alumno de Kumon, un método de estudio matemático que desarrolla la autonomía, la organización y la disciplina en los estudiantes, para así potenciar sus habilidades al máximo. Eso sí, "Kumon no reemplaza a la escuela tradicional, sino que la complementa", aclara Claudia Quadri, orientadora de la unidad Kumon de Turdera.

El método -que surgió en Japón en 1954-, nació como una forma de educación en el hogar de manos de Toru Kumon, quien lo creó para que su hijo aprendiera sin depender de las enseñanzas de un tercero. "Tuvo tanto éxito que se extendió, año tras año, hasta traspasar las fronteras", cuenta Quadri, que es profesora de matemática y orientadora Kumon desde hace un año.
Cuando un estudiante llega por primera vez a una unidad se le hace un test de diagnóstico para ver en qué nivel Kumon debe comenzar (en total son 20) y cada alumno va avanzando según su propio ritmo, de ahí que los ejercicios no sean iguales para todos, sino que cada uno tiene su propia guía de tareas.
El material didáctico está ideado para que el alumno resuelva los ejercicios de manera independiente; sólo hace falta leer y seguir los ejemplos y las instrucciones del programa. De este modo, va avanzando sólo cuando los contenidos previos están absolutamente dominados. Por ejemplo: para llegar a la división, primero debe de haber dominado a la perfección la suma, la resta y la multiplicación. "Esto muchas veces no suele pasar en el colegio porque la docente tiene que seguir con su programa y no puede detenerse en los problemas de aprendizaje de un solo chico", señala la orientadora de Turdera, quien descubrió el método primero como alumna.
A lo largo de los estudios, el alumno incrementa su capacidad de cálculo y de lectura, al tiempo que estudia contenidos que aún no vio en la escuela. De esta forma, un alumno que está en tercer grado puede estudiar contenidos de quinto, como el caso de Ramiro, que es alumno del colegio Mariano Moreno, de Longchamps. "El estudiante se crea un sentimiento de confianza y optimismo, que se convierte en la fuerza motriz para buscar nuevos retos", ejemplifica Quadri.
En la actualidad, 3,9 millones de alumnos, en 43 países, están adheridos al programa de estudio Kumon, que llegó a Argentina en 1998 y en América del Sur tiene su sede central en Brasil. Es un sistema que funciona como una franquicia, con unidades de negocios en distintas localidades y provincias.
Kumon no sirve solamente para alumnos que ya saben leer y escribir. Es también una herramienta eficaz para chicos de preescolar, que aprenden, a través del método Kumon de matemáticas, a desarrollar habilidades de cálculo aliadas a estímulos visuales. Es decir, aprenden a contar relacionando las cantidades de objetos con conceptos numerales.
Los estudiantes que acuden a Kumon mayormente no pueden seguir el ritmo de sus clases en el colegio, no asimilan bien los contenidos que les enseñan o no tienen dominio de algunos temas básicos. Casi siempre son alumnos muy distraídos. Y resulta también un método eficaz para chicos o adultos con problemas de memoria, dificultades en el habla o de integración en la escuela.
"Por lo general, los padres traen a sus hijos cuando ya agotaron las instancias de un maestro particular", explica Quadri, quien actualmente cuenta con 45 chicos en su unidad.
Durante el año el alumno recibe medallas y premios, como una forma de premiar su avance e incentivarlo aún más. "Enseguida se ven cambios en los alumnos y al principio aparecen los resultados: mejoran las notas en la escuela y adquieren confianza y motivación porque ven que están avanzando", comenta Quadri. "La mayoría de los padres traen a sus hijos semanas antes de rendir un final, pero eso no es lo recomendable", explica la orientadora. Y sigue: "En Kumon el trabajo es progresivo y no hay un período de finalización del método, sino que el alumno puede seguir avanzando infinitamente".
En síntesis, Kumon busca el potencial de cada chico y desarrolla también su carácter. Le sirve para aprender a planificar y logra una capacidad de estudio que no sólo puede aplicar a las matemáticas, sino también en otras disciplinas y hasta en la vida misma.

¿Qué es Kumon?
Es un método de enseñanza individualizada, cuyo objetivo es que los alumnos se tornen autodidactas, sean capaces de estudiar por sí mismos. Al ser un método individualizado, se respetan los tiempos de cada chico. Es un sistema que puede aplicarse tanto a niños como a adultos, por lo tanto no hay límites de edad para su ingreso.

¿Qué resultados se obtienen?
Concentración y razonamiento lógico.
Facilidad y rapidez para resolver los ejercicios propuestos.
Desarrollo de hábitos de estudio.
Desarrollo del hábito de la lectura y la interpretación de textos.
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