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Muchos
de nosotros hemos temido en algún momento que nuestros hijos
pequeños sean hiperactivos. Generalmente es sólo nuestra
impresión. Se levantan antes de las ocho de la mañana
con ganas de jugar, gritan, se pelean, juegan a la pelota, saltan
y trepan por los sofás, molestan al gato, piden de comer
y, a pesar de toda esta actividad, a las diez de la noche se niegan
a ir a la cama
Los niños sanos son agotadores. Un chico
saludable, bien alimentado y sin problemas emocionales juega. Y
juega mucho. Para evitar que su energía acabe con la nuestra
debemos tener en cuenta:
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Coordinar los horarios
Muchas de nuestras dificultades tienen que ver con el hecho de que
nuestros horarios y necesidades no coinciden con las demandas de
los niños. Para llegar a un acuerdo saludable para todos,
debemos coordinar nuestros horarios entre padres, abuelos, guardería
o jardín infantil o colegio. Con niños de 2 a 5 años,
el intentar trabajar o hacer otras cosas mientras cuidamos de ellos
es casi imposible. Con los mayores, de 6 a 12 años, el peligro
es que se instalen frente a la televisión, lo que les conducirá
a problemas de salud debidos al sedentarismo.
Hay que tratar de evitar apelar a la televisión, las consolas
y los juegos de PC para darte tiempo. Cuando fomentamos en exceso
estas actividades y se vuelven intensivas, los niños se convierten
en personas sedentarias, sin energía, casi deprimidos. Tanto
han cambiado nuestros hábitos y los de nuestros hijos que
a causa del sedentarismo y la dieta, se ha incrementado significativamente
la obesidad infantil. Los niños en la etapa de crecimiento
necesitan al menos una hora de ejercicio todos los días.
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Aprender a pedir ayuda
Una idea que da muy buen resultado es formar un grupo de padres
de dos o tres buenos amigos de tu hijo (del parque, el jardín
o del colegio) y rotar las tardes en diferentes casas, asumiendo
por turnos el cuidado e los chicos.
- Guardar los juguetes que hacen todo por ellos
Hace apenas unos años, los pequeños corrían
y saltaban por toda la casa con el palo de la escoba como su caballito
preferido; ahora juegan a ir de pasajeros en un coche con batería
propia, que se mueve como uno de verdad.
Manuela y Agustín, de dos y tres años respectivamente,
tienen una pizarra eléctrica espectacular. Sin embargo, no
saben cómo funcionan los botones para borrar y no entienden
por qué el lápiz es de un solo color. Cuando desean
pintar, dan vuelta el aparato y, sobre el plástico de la
máquina, hacen hermosos dibujos con sus ceras de colores.
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Incentivar a un deporte que le guste
Canalizarás su energía y, mientras practica su actividad
deportiva, tendrás tiempo para hacer lo que necesites. Cualquier
actividad es adecuada para un niño sano, pero debemos tener
en cuenta los rasgos de su personalidad: hay chicos que se mueven
mejor en deportes de equipo, otros prefieren actividades menos competitivas,
algunos niños llevan bien los juegos de impacto y otros son
más dóciles, algunos prefieren actividades solitarias
o las que requieren habilidades específicas que ellos poseen.
Antes de elegir con tu hijo su deporte, hay que explorar muchas
posibilidades. Es muy importante que lo apoyes y seas perseverante.
Si tu hijo rehúsa realizar todas las actividades propuestas,
sería conveniente que revisaras por qué lo hace ya
que en general, los niños adoran el movimiento. Observa cómo
van sus relaciones con los chicos del grupo, comproba si está
enganchado a la consola, si tiene suficiente tiempo libre y si el
deporte que han elegido es el adecuado.
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Respetar su tiempo libre
El juego espontáneo es fundamental para el desarrollo motriz,
social, intelectual y afectivo de los niños.
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Establecer rutinas energizantes todas las mañanas
Algo así como unos minutos de tormenta motora que permita
al niño activar y canalizar la energía con la que
amanece. Mientras se viste, por ejemplo, pueden jugar unos minutos
a la batalla del calentamiento o cualquier otra ronda musical que
incluya movimiento, guerra de almohadas o las cosquillas. Esto es
posible si lo levantas con tiempo suficiente, sin ponerte tenso
por tener que salir al trabajo o a llevarlo a la guardaría
o al colegio.ø
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