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El
flúor es un mineral nutritivo que sirve para mejorar la calidad
del esmalte dental, consiguiendo que los dientes sean más
resistentes a las caries.
El flúor o fluoruro es un elemento natural que está
presente, en muy pequeñas cantidades, en alimentos como el
pescado azul, en algunas verduras como la col y las espinacas, en
el trigo, arroz, en frutas como las uvas, en el té, etc.,
y que cumple funciones tan importantes como el fortalecimiento de
los dientes y de los huesos.
Cómo
dar flúor a los niños
El flúor se puede ingerir a través de dentífricos,
comprimidos o de soluciones de flúor.
Los comprimidos de flúor también son muy consumidos,
principalmente por los niños más pequeños,
que todavía no mastican. Se trata de un compuesto único
de flúor que a veces incluye vitaminas. Los niños
también usan flúor a través del dentífrico,
y de enjuagues que contienen flúor. Pero los enjuagues de
flúor, que pueden ser de uso diario o semanal, no deben ser
usados antes de los 6 años de edad por el peligro de ingestión.
Las cantidades diarias recomendadas de flúor no deben superar
los 3 mg/día. Como la mayoría de los casos, los excesos
no son beneficiosos y se podría sufrir una fluorosis, que
provoca dientes amarillos, más oscuros o con manchas.
Consulta siempre con el pediatra y/o dentista de tu hijo.
Consejos
para proteger los dientes
El desarrollo dental empieza en el primer mes de embarazo, por lo
que es muy importante que la futura mamá incluya en su dieta
las cantidades necesarias de flúor, aparte de otras vitaminas
y minerales. Para que los dientes de tu hijo estén bien fluorados,
es recomendable que sigas algunos consejos:
Elije un dentífrico con flúor y enseña a tu
hijo a cepillar los dientes por lo menos 3 veces al día.
Después de por lo menos un cepillado, enjuague la boca de
tu hijo (a partir de los 6 años) con líquidos que
contengan flúor.
No administres medicamentos con flúor sin una prescripción
médica.
Lleva a tu hijo al dentista por lo menos dos veces al año.
Vigila que tu hijo cepille sus dientes después del consumo
de caramelos u otros alimentos que tengan un alto contenido de azúcar.
No te olvides de que la prevención puede ahorrar
muchos dolores de cabeza a tu hijo.ø
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