Elegir jardín
Por Lic. Anahí de González - Psicoanalista de niños

Desde el momento en que nuestro hijo sale de nuestra pancita, comienzan etapas en las que debemos asumir nuevas separaciones y nuevos reencuentros.
El jardín será la primera vez que saldrá del hogar a un lugar donde no encontrará vínculos familiares.

 

 

Es de esperar que intentemos suavizar las diferencias que encontrará al dejar su casa. ¿Cómo? Aquí van algunas ideas que pueden ser importantes:

 


Asegurarnos que el jardín tenga previsto un plan de adaptación apropiado, esto significa que, a cada niño, le den el tiempo que necesita para aceptar que su madre o quien lo acompaña, ya no permanezca con él en el jardín. Cada niño es un ser particular y reacciona en forma diferente y mucho más si está atravesando situaciones de pérdida (embarazo o nacimiento de un hermano, muerte de un familiar, separación de los padres, mudanzas) A veces se apresura a que el acompañante se vaya, suponiendo una seguridad que el niño aún no adquirió, basados en que no llora, o no reclama. Pero no debemos guiarnos por esto, porque sucede a veces, que el niño no manifiesta su malestar en el momento; pero luego no quiere volver o se enferma o tiene otras alteraciones como insomnio, inapetencia, desinterés por el juego, que son expresiones de su estado depresivo.


Todo lo conocido da confianza y ayuda al pasaje de casa a la institución: es preferible que el jardín esté cerca o en el mismo barrio, que pueda concurrir con su hermano, o con un amigo.


Es importante que el establecimiento cuente con un lugar de esparcimiento amplio y apropiado: patio, jardín, espacio al aire libre, tanto mejor si dispone de arenero y juegos de plaza. En esta edad la necesidad de movimiento y recreación al aire libre es fundamental para desarrollar una buena motricidad y favorecer sus habilidades intelectuales, porque el niño es una inteligencia en acción.


Es aconsejable que la actividad de la mañana o de la tarde sea optativa, en forma tal que el niño no sienta que tiene una obligación rígida. Si ambos padres trabajan y necesitan de la doble escolaridad, una opción es almorzar con el niño todas las veces que puedan, para compartir las nuevas experiencias del jardín; de no ser posible, podemos llevarlo o ir a buscarlo o alguna de estas dos opciones. La idea es que en algún momento de toda la jornada, al comienzo, en la mitad, o al final, se encuentre con alguien de su familia.


Por último y para no abrumar con recomendaciones, recordemos lo que el pediatra nos decía cuando eran recién nacidos y no regulaban aún su temperatura corporal: "como se vistan ustedes, vístanlo a él". Así yo les diría, registren cómo se sienten ustedes cuando están allí, en las entrevistas, si están cómodos, si se sienten bien recibidos, si les trasmite alegría, verdadero interés. Será esto lo que él sienta cuando esté allí. ø

 

Acerca de la Lic. Anahí de González
Psicoanalista de Niños I MN: 17533
Diploma de Honor de la Universidad del Salvador
Miembro Adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Postgrado en Teoría Clínica y Aplicaciones de las Técnicas Psicoanalíticas, Psicoterapéuticas y Diagnósticas. (Universidad de Belgrano).
Ex docente del Postgrado de la Universidad de Belgrano.

 

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