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Asegurarnos que el jardín tenga previsto un
plan de adaptación apropiado, esto significa que, a cada
niño, le den el tiempo que necesita para aceptar que su madre
o quien lo acompaña, ya no permanezca con él en el
jardín. Cada niño es un ser particular y reacciona
en forma diferente y mucho más si está atravesando
situaciones de pérdida (embarazo o nacimiento de un hermano,
muerte de un familiar, separación de los padres, mudanzas)
A veces se apresura a que el acompañante se vaya, suponiendo
una seguridad que el niño aún no adquirió,
basados en que no llora, o no reclama. Pero no debemos guiarnos
por esto, porque sucede a veces, que el niño no manifiesta
su malestar en el momento; pero luego no quiere volver o se enferma
o tiene otras alteraciones como insomnio, inapetencia, desinterés
por el juego, que son expresiones de su estado depresivo.
Todo lo conocido da confianza y ayuda al pasaje de
casa a la institución: es preferible que el jardín
esté cerca o en el mismo barrio, que pueda concurrir con
su hermano, o con un amigo.
Es importante que el establecimiento cuente con un
lugar de esparcimiento amplio y apropiado: patio, jardín,
espacio al aire libre, tanto mejor si dispone de arenero y juegos
de plaza. En esta edad la necesidad de movimiento y recreación
al aire libre es fundamental para desarrollar una buena motricidad
y favorecer sus habilidades intelectuales, porque el niño
es una inteligencia en acción.
Es aconsejable que la actividad de la mañana
o de la tarde sea optativa, en forma tal que el niño no sienta
que tiene una obligación rígida. Si ambos padres trabajan
y necesitan de la doble escolaridad, una opción es almorzar
con el niño todas las veces que puedan, para compartir las
nuevas experiencias del jardín; de no ser posible, podemos
llevarlo o ir a buscarlo o alguna de estas dos opciones. La idea
es que en algún momento de toda la jornada, al comienzo,
en la mitad, o al final, se encuentre con alguien de su familia.
Por último y para no abrumar con recomendaciones,
recordemos lo que el pediatra nos decía cuando eran recién
nacidos y no regulaban aún su temperatura corporal: "como
se vistan ustedes, vístanlo a él". Así
yo les diría, registren cómo se sienten ustedes cuando
están allí, en las entrevistas, si están cómodos,
si se sienten bien recibidos, si les trasmite alegría, verdadero
interés. Será esto lo que él sienta cuando
esté allí. ø
Acerca
de la Lic. Anahí de González
Psicoanalista de Niños I MN: 17533
Diploma de Honor de la Universidad del Salvador
Miembro Adherente de la Asociación Psicoanalítica
Argentina.
Postgrado en Teoría Clínica y Aplicaciones de las
Técnicas Psicoanalíticas, Psicoterapéuticas
y Diagnósticas. (Universidad de Belgrano).
Ex docente del Postgrado de la Universidad de Belgrano.
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