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La
educación de gestión privada
Si bien Argentina siempre fue un país con
una fuerte tradición de educación pública en
todos los niveles de enseñanza, en los últimos años
el sector privado ha crecido muchísimo y la clase media elige
enviar a sus hijos a una escuela arancelada.
En Capital y provincia de Buenos Aires se registra el mismo comportamiento
en las instituciones privadas: aumenta la matrícula y el
número de establecimientos y se reducen las bajas.
* En Capital Federal este año se agregarán a los 1100
colegios de gestión privada de la ciudad de los niveles inicial,
primario y medio, nueve establecimientos nuevos. En 2006, fueron
siete los colegios incorporados.
Por otra parte, los que cierran sus puertas, en cambio, son muy
pocos en relación con el total: para el próximo año
se calcula la baja de dos colegios.
* En provincia de Buenos Aires, entre 2005 y 2006, la matrícula
creció un 4 por ciento: de 1.325.714 a 1.390.671 alumnos.
Los institutos de los niveles inicial, EGB y polimodal que abrieron
sus puertas por primera vez en 2006 fueron 742, en tanto habían
sido 87 en 2005. La particularidad en territorio bonaerense fue
la creación del nivel de escuela secundaria básica
(ESB), que aportó 692 nuevos colegios.
* Según datos de la Dirección General de Educación
de Gestión Privada del gobierno porteño (DIGEP).
Causas
del crecimiento del colegio privado
Este crecimiento viene en aumento desde la década
del '90 basado en la búsqueda de ofrecer a nuestros hijos
la mayor cantidad de herramientas posibles a la hora de su futura
salida laboral.
Si bien la crisis económica del 2001 obligó a algunas
familias de clase media a volver a la escuela pública por
no poder afrontar el costo de las cuotas de las instituciones privadas;
muchas otras hicieron grandes esfuerzos por mantenerla, ajustando
otros ítems del presupuesto familiar, reconociendo que la
calidad educativa es prioritaria.
Es que las sucesivas crisis afectaron la economía general
de nuestro país y la escuela pública actualmente atiende
un alumnado con grandes carencias en las necesidades más
básicas de un niño. El problema es netamente social.
En muchos casos los docentes que trabajan en la gestión privada
mantienen paralelamente trabajos en la gestión pública,
por lo tanto, no estamos hablando exclusivamente de calidad educativa.
El mayor temor de los padres es que sus hijos convivan con realidades
totalmente diferentes y que no reciban el estímulo necesario
ya que el equipo docente está ocupado en atender situaciones
más complejas.
De todos modos, en el proceso de búsqueda de colegio, se
pueden encontrar escuelas públicas (pocas, pero las hay)
que han seguido su camino de excelencia educativa. Muchas han incorporado
la doble escolaridad y los proyectos bilingües.
Nivel
académico y actividades complementarias
Junto al nivel académico hay que analizar
las actividades complementarias. Éstas tienen como principal
finalidad ampliar la formación cultural de los alumnos y
ofrecerles diversas alternativas de ocio.
La oferta actual presenta un abanico interesante de actividades
extra escolares como, ajedrez, teatro, danza, un tercer idioma,
distintas actividades deportivas, etc.
Pero no se debe abusar de ellas. Algo que tienen claro los expertos
es que el colegio tiene que ser un centro de formación para
los niños y no un lugar para mantenerlos ocupados hasta que
los padres que trabajan lleguen a buscarlos. No conviene saturar
a los niños, porque desciende su rendimiento académico.
La
edad de la escolaridad
Muchos padres se sienten culpables por 'abandonar'
a sus bebés en las guarderías, sobre todo si tenemos
en cuenta que la mayoría de ellos no pisaron el colegio hasta
el comienzo de primer grado o pre-escolar.
Sin embargo, los niños desarrollan mejor sus procesos de
sociabilización dentro de un ámbito escolar. Les brinda
la posibilidad de relacionarse con otros niños, socializar
con ellos y aprender.
La mayoría de los expertos considera que una edad muy apropiada
para comenzar la escuela es a los tres años.
El
colegio bilingüe
La oferta de la educación bilingüe también
ha crecido notablemente en los últimos años. Actualmente
los colegios inician a nuestros hijos en la enseñanza de
un segundo idioma desde muy pequeños a través de metodologías
aplicadas para cada edad y diferentes actividades.
Profesionales de las universidades de Harvard, Columbia y Washington,
aconsejan comenzar a aprender una segunda lengua a los tres años.
La recomendación se basa en la importancia del proceso de
aprendizaje de un idioma más para el conjunto del desarrollo
psíquico del niño.
Por otra parte, está más que comprobado que una persona
que ha estudiado un idioma extranjero en el colegio desde los 6
hasta los 18 años es capaz de desenvolverse en esa lengua,
especialmente en la expresión oral.
Por ello, los padres valoran el colegio bilingüe y consultan
a sus directivos si la institución organiza actividades en
el extranjero -muchas veces a través de intercambios culturales-
para reforzar el idioma y perfeccionar lo aprendido.
Filosofía
y ambiente escolar
La escuela además de transmitir conocimientos,
también tiene la función de formar a nuestros hijos
complementando la educación que reciben de sus padres. Conocer
el entorno en el que se van a educar es tan importante como informarse
sobre la formación académica.
Los expertos evalúan que actualmente los padres están
haciendo especial hincapié en la formación en valores,
como así también en un desarrollo de todas las áreas
de conocimiento en la etapa de educación básica.
Sin
miedo a preguntar
Lo fundamental para valorar estos criterios es visitar las escuelas.
Los padres tienen que sacar tiempo para ello, y cuanto antes se
ocupen del tema mejor.
De esta forma pueden conocer las aulas, los maestros, las instalaciones
y realizar con los directivos todas las consultas necesarias. Esta
visita les dará una idea de cómo serán educados
sus hijos y qué valores se les inculcarán.
Es recomendable que los dos padres, si es posible, concurran a las
entrevistas porque permite ampliar los puntos de vista.
Nuestros hijos
El análisis es bastante complejo antes de
la toma de la decisión final.
Con esto en mente y frente a la amplia y variada oferta educativa
actual, es importante tener presente las características
de nuestro hijo y sus preferencias.
Combinar las necesidades de nuestro hijo y por otro lado, los valores,
las expectativas y las posibilidades de la familia, nos harán
llegar al resultado final.ø
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