Efectos en la adolescencia del mundo virtual, un vínculo cada vez más real.
Violencia, falta de límites y sin consecuencias.

Por Lic. Enrique Ojám - Terapeuta de niños/adolescentes


En estos días sucedieron algunas cosas que no dejan de llamarme la atención. Las primeras son de público conocimiento en Argentina y tienen que ver con los innumerables casos de violencia escolar en chicos cada vez de más temprana edad desde 10 a 15 años
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Entre estos casos los más resonantes han sido peleas dentro de la escuela por parte de adolescentes donde se utilizó armas blancas provocando serias heridas en el supuesto "adversario" de turno o el niño que le pegó a su maestra luego que esta lo reprendiera por haberse retirado del colegio en medio del horario escolar.
Por otro lado, maestras de sala de 5 años de un conocido Jardín de Infantes de la zona sur advirtieron que los chicos ya no logran desarrollar juegos simbólicos a partir de su imaginación, sino que siempre deben tener una apoyatura tecnológica. Entendemos aquí por tecnología, no solamente aquello ligado a componentes eléctricos, sino también a objetos concretos que simulen con cierto realismo los objetos con que ellos pretenden jugar del mundo adulto; por ejemplo, si quieren jugar a cocinar no pueden imaginar que unas hojas o ramitas puedan ser los alimentos, por el contrario deben tener objetos, generalmente plásticos, que los imiten. Como en este juego, pasa lo mismo cuando juegan a los piratas, la mamá y el papá, etc.
Además, se puede observar que, los chicos cada vez más, limitan sus juegos a aquellas temáticas que les son ofrecidas por la última película infantil, generando modas en las temáticas de los juegos por la hiper-presencia de la misma en los medios audio-visuales que los rodean. Un ejemplo de esto fue la irrupción de Piratas del Caribe. Obviamente a cada estreno se le sucede una ola de merchandising que promocionado en las virtudes del héroe de turno ofrece un mundo maravilloso.

Ahora bien, qué tienen que ver estos ejemplos con el mundo adolescente, la falta de límites, la violencia, etc. Sucede que cuando pensamos en subjetividad, es decir en sujetos, tenemos que pensar en una construcción que se produce desde la más temprana edad; y en constante interacción con el mundo que los rodea. En consecuencia, debemos buscar las explicaciones a lo que les sucede a los adolescentes por la vía social, además de la singular de cada uno. La particularidad de cada caso, sin duda estará dada por la combinación de lo social, lo singular y familiar de cada sujeto.
En consecuencia, si nuestros hijos, cuando aún no dominan medios tecnológicos del tipo virtuales, imaginemos a los 2 o 3 años, la presencia de objetos que simulan la realidad obtura la posibilidad de imaginar. Capacidad que difícilmente puedan desarrollar si no se estimula. El juego hoy en día tiende a ser cada vez más pasivo y requiere cada vez de menor aporte por parte del chico.
Por otro lado encontramos, solo por citar, que habitualmente las consolas de videojuegos en las clases medias y altas aparece como juego predilecto entre los 4 y los 6 años, tenemos un problema serio a futuro.
Tanto computadora como videojuegos pasan a marcar la subjetividad que desarrollan los chicos. La marcan entre otros aspectos, dos que me interesan resaltar. En primer lugar la falta de consecuencia en las acciones. En ese mundo virtual, no existe la consecuencia y todo es reversible, si perdí en el juego porque me equivoqué ni siquiera tengo que empezarlo nuevamente, por el contrario vuelvo al nivel anterior y continuo con el juego. Entonces, si en el mundo virtual muero, solo con una tecla vuelvo todo para atrás y recomienzo. El segundo de los puntos que hace mella en la subjetividad de los chicos es que habitualmente los conflictos en el mundo virtual se resuelven con alguna acción violenta.
Es aquí que mundo virtual y real se comienzan a confundir, pues el mundo virtual esta transformando la subjetividad propia del pre-adolescente. La transforma, pues el mundo elegido por los chicos para vivir es el mundo virtual. Curiosamente hace poco salio publicada una nota en un periódico argentino donde decía que los adolescentes pasaban en promedio más de 4 horas diarias conectados a computadoras o consolas de videojuegos. También puedo citar el caso de un adolescente que pasó 17 horas frente a su computadora o en una nota televisiva que mostraron adolescentes que habían pasado más de 24 horas frente a la computadora!
Cada día más, los adolescentes, principalmente, deciden vivir a través de sus computadoras. Esto es, les otorga identidad (fotolog), se comunican (messenger), programan sus salidas (diversos sitios que les brinda la información), se entretienen (videojuegos) etc. Por ello, es muy natural que tiendan a creer que las reglas del mundo real son las mismas del mundo virtual.
Creo que en los casos de violencia antes mencionados, lo que tienen en común, entre otros componentes singulares de cada caso, fue la falla del freno inhibitorio que les dijera esto que voy a hacer es una barbaridad. Esta capacidad es la que todos tenemos para que nos indica qué podemos hacer en cada momento -en sentido coloquial, hace que nos "ubiquemos"-. El mundo virtual, poco a poco, la ha ido borrando de la subjetividad adolescente, pues como ya dijimos todo vale y es sin consecuencia.
Sé que puede pensarse como una mirada reductiva, pero no intento aquí más que visibilizar uno solo de los efectos de la tecnología sobre la subjetividad. Sin duda muchos otros factores intervienen; También la complejidad de la cuestión es mayor. Por otro lado también es cierto que sería reduccionista creer que la tecnología es nociva, pero frente a sus virtudes, no podemos soslayar algunos aspectos negativos.
Frente a tanta complejidad, el camino es ir analizando las distintas dimensiones del problema. Es por ello que creo que desde el mundo real debemos revalorizar ciertas cuestiones irreductibles al mundo virtual; en este sentido el rol de los adultos, mostrando, que no todo es posible en todo momento, es clave.
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Acerca del Lic. Enrique Ojám
• Psicólogo de Niños y adolescentes I MN: 26948.
Diploma de Honor de la Facultad de Psicología, UBA.
Investigador formado de la Universidad de Buenos Aires en la problemática de jóvenes.
Profesor Concursado de la Facultad de Psicología, UBA.
Profesor del área de Psicología de la Universidad Nacional de Quilmes.
Autor de Capítulos de libros, Revistas Universitarias y científicas de la especialidad y revistas de divulgación.
Coordinador de talleres sobre violencia escolar y cohesión grupal en diferentes colegios.

 

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