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Los límites a las funciones de los consejos de convivencia
y la restitución de la capacidad de los profesores para sancionar
en el aula a un alumno generaron un intenso debate en las escuelas
porteñas.
La
medida fue recibida con entusiasmo por rectores y docentes de colegios
privados. En las escuelas estatales, en tanto, hubo aceptación,
pero también disidencias, ya que rescatan el rol de los consejos
de convivencia.
"Para
los docentes, aplicar sanciones es siempre una tarea problemática
porque quedan expuestos. Y los consejos, en esos casos, son perfectos
porque los padres también juzgan", opinó el vicerrector
de la escuela N° 3 de Villa Devoto, Jorge Fernández.
"Creo que los consejos son eficientes, pero tardan en resolver
las cuestiones porque se reúnen de vez en cuando", dijo
Cristina Rodríguez, rectora de la escuela Manuel Mujica Lainez,
en Parque Avellaneda.
Principio
de autoridad
Los directivos de instituciones privadas coincidieron en que las
nuevas medidas esclarecerán quiénes ocupan los roles
de autoridad en las escuelas, un lugar que hasta hoy, por momentos,
parecía difuso.
"La
norma es maravillosa. Por fin los docentes no tenemos que preguntar
a los demás antes de tomar una decisión. Los consejos
de convivencia sirven, pero no pueden limitar nuestra actuación",
opinó Paulina, profesora de la Casa de la Educación,
de Balvanera.
El
rector del colegio Champagnat, hermano Magdaleno, destacó
que la norma beneficia principalmente a los alumnos, ya que protege
tanto a los que no tienen límites como a aquellos que, por
inteligencia o por timidez, son discriminados. "Es una medida
excelente. No tiene nada de paternalista ni afecta a la democracia,
sino que la restablece a través del respeto, del aprovechamiento
intelectual y de los límites. No hay educación sin
límites", opinó.
Para
Jaime Bernocci, director de estudios del Instituto Integral de Educación,
de Almagro, la medida es acertada porque erradica el desequilibrio
en la relación de poder que hoy existe entre docentes y alumnos.
"Algunos estudiantes tratan a los profesores como pares y es
necesario aclarar quién tiene el poder. Además, hoy
las sanciones deben ser aprobadas por el consejo, y eso entorpece
la actuación del docente. El nuevo sistema es menos burocrático
y evita así los trámites lentos", comentó.
En
ese sentido se expresó el vocero de la Vicaría Episcopal
de Educación del Arzobispado, José del Corral, para
quien, si bien es excelente generar espacios de participación,
la autoridad de rectores y de docentes no debe ser diluida. "Nadie
asume el rol de autoridad, y ése es el peor escenario. Hay
que ser claro frente a los chicos, si no la convivencia se vuelve
caótica y se cae en autoritarismos demagógicos",
dijo Del Corral.
El
especialista en educación Federico Johansen subrayó
que el funcionamiento de este sistema, si bien necesario, dependerá
del acompañamiento que tenga en los hogares. "El apercibimiento
escrito es un papelito que si los padres no lo toman en cuenta quedará
como tal. Al menos con una charla, o con una tarea que le requiere
esfuerzo al chico, las casas deben complementar esta iniciativa
para que sea efectiva. La unidad entre casa y escuela es fundamental",
dijo.
Y
sobre la base de su experiencia admitió: "Los consejos
de convivencia no funcionaron bien porque hay temas que no pueden
manejar, y así vienen cayendo el orden y la disciplina".ø
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