ADD: Peor el remedio que la enfermedad
FUENTES: CLARIN - PAGINA 12

 

Alertan que 200.000 chicos van a la escuela medicados. En un documento más de mil expertos argentinos denunciaron que hay sobremedicación y que se diagnostica mal el 'Trastorno por Déficit de Atención'.

 

 

 

Nuevas advertencias contra la medicación del 'déficit atencional' que se da en un contexto donde las recetas de medicamentos para los chicos inquietos se triplicó en diez años.
En la Argentina, "la práctica de medicar a los chicos está salida de cauce y no refleja más que la intolerancia adulta respecto del chico diferente, el ‘molesto’”, afirmó un miembro del Foro de Estudio de la Medicamentación en la Infancia.

Hace ya un año que miles de docentes, pediatras, psicólogos, psicopedagogos, neurólogos y psiquiatras firmaron un documento en el que alertan sobre la gravedad de estigmatizar y unificar a un montón de chicos distintos con un mismo diagnóstico: Trastorno por Déficit de Atención (ADD).
'Asistimos a una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos y de terapéuticas que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles y regresan a una concepción reduccionista de las problemáticas psicopatológicas y de su tratamiento', dice el documento enviado a los Ministerio de Salud y Educación.

'Cada día hay más chicos medicados. Es una barbaridad', dispara la psicopedagoga Gabriela Dueñas, una de las expertas que firmó el documento. Este grupo de profesionales asegura que hay 200.000 alumnos medicados, el 2.5% de los 8 millones que cursan actualmente el nivel primario y medio de nuestro país.

El DSM IV es el manual creado en los '90 por psiquiatras de EE.UU. que explica distintas patologías de modo que cualquiera las pueda entender. "Por eso todos manejan los términos: 'panic attack', 'TOC' trastorno obsesivo compulsivo, bipolar. Algunos maestros hablan así, y Juancito pasa a ser un TOC, María una bipolar y Luisito un ADD. Se los etiqueta y se les hace perder la identidad", explica Dueñas.

Cuando el diagnóstico de un chico inquieto resulta ADD, en la mayoría de los casos, el paso que sigue es la medicación. Y la medicación que se da en estos casos es peligrosa, requiere receta por triplicado al igual que la morfina. La más común es la Ritalina. La droga base es el metilfenidato, un estimulante que hace que mientras dure el efecto el chico esté hiperconcentrado. "Esta droga estaba de moda en los '70, los estudiantes universitarios la tomaban para mantenerse despiertos, pero se dejó de usar por sus efectos adversos -asegura Dueñas-. Cierra el apetito, da dolor de cabeza, trae problemas urinarios, problemas cerebrales, riesgos cardiovasculares y hasta muerte súbita".

Hay varios cuestionarios que circulan por escuelas y hospitales. Preguntan sobre la conducta de los chicos, se suman los puntos de las respuestas y así surge el diagnóstico. "Todo chico que presenta dificultades con su atención, es hiperactivo o impulsivo puede ser englobado en la clase de los ADD. Y pasa a 'ser' ADD", opina Juan Vassen, psiquiatra infantil. Cuenta que pusieron a prueba uno de estos cuestionarios en el Policlínico de Neuquén: sobre 1300 alumnos, el 48% padecía ADD. "Algo falla en este método...", ironiza Vasen. Habla de la moda del 'hágalo ud. mismo' en vez de buscar ayuda profesional.

Se espera para mayo 2008 la publicación de un nuevo informe, que en este caso llega desde Gran Bretaña, en la especializada revista Pediatrics. Ian Wong, titular de investigaciones pediátricas en la Escuela de Farmacia de Londres, dirige este informe y afima que "la tasa de mortalidad es mayor" entre los chicos que consumen estos medicamentos. Un informe previo encargado por la Cámara de los Lores había establecido que el 90% de los medicamentos para bebés recién nacidos no ha sido suficientemente testeado, al igual que el 50% de los destinados a niños en general.
La posibilidad de efectos adversos está incluida en el prospecto que acompaña al medicamento pero “con letra muy chiquita, difícil de leer”, observó Benasayag -ex profesor de neurología en la UBA-, y comentó que “en la Argentina, los vademécum que usan los médicos no incluyen los efectos secundarios de los medicamentos; aclaran que, ‘para más información’, hay que dirigirse al laboratorio, pero la mayoría de los médicos consideran que no tiene tiempo para hacer eso”.

La intolerancia de los adultos

“La práctica de medicar a los chicos ‘molestos’ está salida de cauce en la Argentina –advirtió Mario Ignacio Brotsky, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría y del Foro de Estudio de la Medicamentación en la Infancia–. En verdad se trata de la intolerancia adulta respecto del diferente, el molesto. No se trata de una actitud amorosa respecto del sufrimiento, sino de que la medicación ofrece un camino de oro para procurar que los chicos molesten menos.” “Ya hace varias décadas, estimulantes del tipo de la Ritalina eran utilizados por adultos, por ejemplo estudiantes que querían permanecer despiertos, y se advertía su efecto adictivo. La gran mayoría de los neurólogos de niños optan por este tipo de fármacos, también son recetados por pediatras”, señaló Brotsky
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