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Nuevas
advertencias contra la medicación del 'déficit atencional'
que se da en un contexto donde las recetas de medicamentos para
los chicos inquietos se triplicó en diez años.
En la Argentina, "la práctica de medicar a los chicos
está salida de cauce y no refleja más que la intolerancia
adulta respecto del chico diferente, el molesto,
afirmó un miembro del Foro de Estudio de la Medicamentación
en la Infancia.
Hace
ya un año que miles de docentes, pediatras, psicólogos,
psicopedagogos, neurólogos y psiquiatras firmaron un documento
en el que alertan sobre la gravedad de estigmatizar y unificar a
un montón de chicos distintos con un mismo diagnóstico:
Trastorno por Déficit de Atención (ADD).
'Asistimos a una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos
y de terapéuticas que simplifican las determinaciones de
los trastornos infantiles y regresan a una concepción reduccionista
de las problemáticas psicopatológicas y de su tratamiento',
dice el documento enviado a los Ministerio de Salud y Educación.
'Cada
día hay más chicos medicados. Es una barbaridad',
dispara la psicopedagoga Gabriela Dueñas, una de las expertas
que firmó el documento. Este grupo de profesionales asegura
que hay 200.000 alumnos medicados, el 2.5% de los 8 millones que
cursan actualmente el nivel primario y medio de nuestro país.
El
DSM IV es el manual creado en los '90 por psiquiatras de EE.UU.
que explica distintas patologías de modo que cualquiera las
pueda entender. "Por eso todos manejan los términos:
'panic attack', 'TOC' trastorno obsesivo compulsivo, bipolar. Algunos
maestros hablan así, y Juancito pasa a ser un TOC, María
una bipolar y Luisito un ADD. Se los etiqueta y se les hace perder
la identidad", explica Dueñas.
Cuando
el diagnóstico de un chico inquieto resulta ADD, en la mayoría
de los casos, el paso que sigue es la medicación. Y la medicación
que se da en estos casos es peligrosa, requiere receta por triplicado
al igual que la morfina. La más común es la Ritalina.
La droga base es el metilfenidato, un estimulante que hace que mientras
dure el efecto el chico esté hiperconcentrado. "Esta
droga estaba de moda en los '70, los estudiantes universitarios
la tomaban para mantenerse despiertos, pero se dejó de usar
por sus efectos adversos -asegura Dueñas-. Cierra el apetito,
da dolor de cabeza, trae problemas urinarios, problemas cerebrales,
riesgos cardiovasculares y hasta muerte súbita".
Hay
varios cuestionarios que circulan por escuelas y hospitales. Preguntan
sobre la conducta de los chicos, se suman los puntos de las respuestas
y así surge el diagnóstico. "Todo chico que presenta
dificultades con su atención, es hiperactivo o impulsivo
puede ser englobado en la clase de los ADD. Y pasa a 'ser' ADD",
opina Juan Vassen, psiquiatra infantil. Cuenta que pusieron a prueba
uno de estos cuestionarios en el Policlínico de Neuquén:
sobre 1300 alumnos, el 48% padecía ADD. "Algo falla
en este método...", ironiza Vasen. Habla de la moda
del 'hágalo ud. mismo' en vez de buscar ayuda profesional.
Se
espera para mayo 2008 la publicación de un nuevo informe,
que en este caso llega desde Gran Bretaña, en la especializada
revista Pediatrics. Ian Wong, titular de investigaciones pediátricas
en la Escuela de Farmacia de Londres, dirige este informe y afima
que "la tasa de mortalidad es mayor" entre los chicos
que consumen estos medicamentos. Un informe previo encargado por
la Cámara de los Lores había establecido que el 90%
de los medicamentos para bebés recién nacidos no ha
sido suficientemente testeado, al igual que el 50% de los destinados
a niños en general.
La posibilidad de efectos adversos está incluida en el prospecto
que acompaña al medicamento pero con letra muy chiquita,
difícil de leer, observó Benasayag -ex profesor
de neurología en la UBA-, y comentó que en la
Argentina, los vademécum que usan los médicos no incluyen
los efectos secundarios de los medicamentos; aclaran que, para
más información, hay que dirigirse al laboratorio,
pero la mayoría de los médicos consideran que no tiene
tiempo para hacer eso.
La
intolerancia de los adultos
La práctica de medicar a los chicos molestos
está salida de cauce en la Argentina advirtió
Mario Ignacio Brotsky, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría
y del Foro de Estudio de la Medicamentación en la Infancia.
En verdad se trata de la intolerancia adulta respecto del diferente,
el molesto. No se trata de una actitud amorosa respecto del sufrimiento,
sino de que la medicación ofrece un camino de oro para procurar
que los chicos molesten menos. Ya hace varias décadas,
estimulantes del tipo de la Ritalina eran utilizados por adultos,
por ejemplo estudiantes que querían permanecer despiertos,
y se advertía su efecto adictivo. La gran mayoría
de los neurólogos de niños optan por este tipo de
fármacos, también son recetados por pediatras,
señaló Brotsky.ø
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